
Juliana Angel Posada
La cantante mexicana Lila Downs llegó a la Argentina para presentar su último trabajo discográfico, “Pecados y Milagros“, que ya tocó en Río Negro y Rosario y que estará dando a conocer con un concierto en Córdoba, este sábado y dos en el Teatro Gran Rex de esta ciudad, que se desarrollarán el miércoles y jueves próximos.
La intérprete nacida en Oaxaca y criada entre México y Estados Unidos, hija de una cantante mixteca y de un profesor universitario estadounidense vuelve a cruzar en estos conciertos y en su último disco lo ancestral con la modernidad sonora en una de las mixturas más novedosas que propone la música del continente.
“Los elementos culturales son tan diversos que uno los traicionaría de tomar solo una perspectiva; en mi caso, me emociona ver cómo lo rural y lo urbano está presente en cada género de manera diferente y lo que hago es aportar un poco de lo que yo siento”, cuenta Downs en charla con Télam.
Ahondando este concepto de actualización permanente de la raíz y la identidad, la cantante que dio a conocer una de las versiones más poderosas del clásico de la Revolución Mexicana “La cucaracha”, cuenta que “aún la música de raíces no se puede clasificar”.
“Lo más habitual en mi repertorio es la música de raíz y yo creo que este universo que desde el exterior y a primera vista puede parecer cristalizado en realidad tiene una variedad inmensa y no se puede clasificar”, anota.
“En mi caso -explica- a esta música que incluye instrumentos tradicionales de las diferentes culturas de México yo le agrego otros de otros lugares y a veces de otros tiempos en relación con los tiempos en que fueron hechas las canciones originales”.
“Trabajo en esta suerte de mixtura entre lo tradicional y lo moderno movida por el deseo desde muy dentro de transformar las piezas que son muy íntimas y muy verdaderas en algo propio que esté relacionado con mi modo de interpretar la música pero también con cómo interpreto en mi mente el mundo que vivo”,
Al hablar sobre esta libertad y decisión por la mixtura, tanto como concepto musical pero también social y político, Downs dice: “Creo en la democracia y en que las personas tenemos maneras diversas de expresarnos, yo lo hago a través de la música y ahí pongo en juego mi perspectiva y mi identidad que no tiene un solo perfil y que reúne en sí misma muchos mundos”.
La cantante que estuvo en Argentina dos años atrás con su Black Magic Woman Tour, dice que el público de nuestro país “es muy entregado, eso me motiva a dar lo mejor de mí en el escenario”.
Downs trabaja los conciertos desde una narrativa sentimental de una sensualidad desbordante, hecho que explica de este modo: “Para mí significa mucho poder comunicar mis emociones a través de mis canciones; no hay un sustituto para lo que es cantar en vivo”.
“Arriba del escenario -agrega- todo es emotividad, allí es muy importante la intención que uno lleva hacia el público y la energía que se genera. A nosotros siempre nos han dicho que las grabaciones están lindas pero que la fuerza nuestra es el vivo”.
Ganadora de un Grammy como Mejor Album de Folclore por su gran disco “Una sangre”, de 2004, y con una carrera discográfica impecable que reúne a la actualidad ocho discos de estudio y uno en vivo, Downs inició su gira “Pecados y Milagros” en noviembre pasado en Chiapas, habiendo recorrido con este espectáculo distintas ciudades de México, Canada, Costa Rica y Estados Unidos, con una actuación celebratoria en el Carnegie Hall de Nueva York.
El nuevo material tiene la particularidad de revelar una Downs que no solo recrea con genialidad sino que también escribe profusamente temas propios (en coautoría con su esposo Paul Cohen) como “Mezcalito” (en homenaje a la típica bebida mexicana), “Zapata se queda”, “Solamente un día”, “La Reyna del Inframundo”, “Pecadora” y “Palomo del Comalito”.
“Cuando compongo lo hago junto con Paul, juntos hemos ido creciendo, nos hemos vuelto más sensibles, ahora vemos las cosas de manera diferente y eso solo llega con el tiempo, lo más importante para mí al componer es honrar a las mujeres y a la madre tierra”, cuenta la artista sobre esta faceta que no es nueva pero que ha profundizado en la actualidad.
Refiriéndose a las particularidades propias del cancionero popular de México, Downs señala dice que “es un canto muy emotivo, ligado a cierto fraseo, a cierta tonalidad, a la puesta en juego del instinto musical”.
Y hablando de su país, que atraviesa una coyuntura complicada dice: “Creo que la música puede cambiar el mundo. Tengo fe en mi país y en mi gente y creo que las cosas pueden cambiar si uno lo desea. Pienso que estamos en ese proceso”.
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